Pendiente de contestar
He leído mucho sobre organización del trabajo: cómo mejorar la forma de autogestionarlo, no volverse loco por el camino, no estresarse, mejorar los hábitos, etc. Algunos aspectos sí que los he puesto en práctica, otros esperan a que me acabe de decidir a implementarlos.
Hoy os quiero hablar de la gestión del correo electrónico. Personalmente me gusta mucho el correo electrónico e incluso hay días que lo prefiero al RSS (que lo tengo bastante lleno, la verdad).
Tengo muchas cuentas de correo que redirecciono al Thunderbird. Asimismo, también me hice una cuenta en el gmail, cuando aún estaban las invitaciones como único medio de acceso. He de reconocer que mi primera impresión no fue muy positiva, lo de las tags en lugar de las carpetas no lo acababa de ver como una buena solución y me provocaba algún problema de gestión interna. Ahora he de confesar que no me parece tan mala idea, me permite guardar un mismo mensaje en varios asuntos y, por tanto, recuperar mejor la información. Eso sí, tengo muchas tags… Y entre ellas, dos que me permiten sobrevivir bastante en el día a día: “pendiente de contestar”, “pendiente de recibir contestación”.

Lo sé, son unos títulos un poco largos… pero muy claritos. De esta manera, cuando miro el correo hago el siguiente proceso:
1. Ya con el título o de donde vega (persona o lista de distribución, etc.) lo borro o le doy un poco más de margen para leerlo inmediatamente o después.
2. Si lo leo en el acto y merece la pena guardarlo, lo clasifico en la tag que le corresponda.
3. Sino es así, lo borro y listos.
4. Sino es urgente y la lectura me provoca alguna inquietud y quiero preguntar o proponer alguna cosa, o me preguntan algo a mí, entonces le adjunto la tag “pendiente de contestar” e intento hacerlo durante el día.
5. Cuando escribo un mensaje del que espero respuesta, le añado la tag “pendiente de recibir contestación” y si no me han dicho nada en un par de días, escribo para recordarles que existe un tema pendiente por concluir.
He de reconocer, que una mejora sería no mirar el correo más que dos veces al día como aconsejan en Habito vitales, pero he de admitir que la curiosidad me puede… y sólo lo hago en las épocas en que tengo que rentabilizar al máximo el tiempo. Otra razón, que me exime un poco, es que tengo puesto en mi web un chat. Como con el gmail también está el gtalk, pues la verdad es que no puedo resistirme a poder hablar con alguna persona interesada en mis servicios, alguien que se ha perdido por el google y al final ha acabado en mi web, etc. En fin, pero eso es otro tema para otra noticia.





















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